martes, 28 de junio de 2016

Guido Pella y la capacidad del convencimiento

Guido Pella. Un bahiense haciendo historia, diciéndonos a todos que se puede. Que no hay que dejar de intentarlo. Un claro ejemplo de que la fe y la disciplina son más fuertes que las dudas o los miedos. Fotos: Getty Images



Luego de escuchar a Lionel Messi decir "ya lo intente mucho, lo busqué, pero ya está", no pude dejar de pensar en Guido Pella, en la  historia de vida de otro zurdo talentoso. Si bien son deportes con índices de popularidad totalmente distintos entre si, con niveles de repercusión desiguales en la opinión pública, las sensaciones internas de ambos, en situaciones limites, fueron las mismas. El colapse mental de no poder obtener lo más ansiado, pegó fuerte en la vida de estos dos deportistas. Y, puedo asegurar que Pella será de ejemplo para Messi, y para todos los que lo intentan y no lo logran. 

Es que Guido Pella, que hoy esta dentro de los 50 mejores, siendo parte del grandioso equipo de Copa Davis, que en días se jugará el pase a semifinales ante Italia, necesitó vencerse a si mismo. Superar momentos adversos. Confiar en sus posibilidades. Ese Guido Pella que llegó a la final de un ATP 500 y  que en agosto será parte de la delegación que representará a Argentina en  los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, tuvo que reciclarse para salir adelante. 

Guido Pella derrotó a la toalla. Esa toalla que uno tira a veces por cansarse de intentarlo. Guido Pella se convenció de que podía ocupar lugares de privilegio. Fue fiel a una búsqueda, que empezó con su primer empuñe. Pudo ganarle a los fantasmas del pasado. Se alistó en el ejército espartano, y comenzó a ganar una tras una las batallas que se le presentaron. Un claro ejemplo de que la fe y la disciplina son más fuertes que las dudas o los miedos.  

¿Cuantas horas dedicó a perfeccionarse cada vez mas? ¿Cuantos días espero para vivir este momento? ¿Cuantos meses lleva fuera de su casa, lejos de la familia? La respuesta es mucho, muchísimo. Más de lo que uno estaría dispuesto siquiera a negociar por cumplir sus sueños. Ver a Guido Pella jugando nada más ni nada menos que con Roger Federer, en la catedral del tenis, en ese verde, corto, hermoso y místico pasto de Londres, me emocionó. Un bahiense haciendo historia, diciéndonos a todos que se puede. Que no hay que dejar de intentarlo. 

Ver a su familia. A Carlitos, a Charo, a Cata, a Sol. Todos orgullosos de lo que estaban viendo. Inflándose el pecho al escuchar esos aplausos que llegaban desde el "Centre Court", cuando el umpire, desde la silla, nombraba a Guido Pella. Disfrutando de ese nene que creció, y que no deja de cumplir todo tipo de sueños. El tiempo pone las cosas en su lugar. Era cuestión de esperar, de tener paciencia, y de saber perseverar. Guido, tenía destinado un sitio entre los mejores. Sólo que la aguja del reloj a veces corre más lento, y puede llegar a confundirnos.

Tal vez Lionel Messi no conoce la historia de Guido Pella, aunque confió en que se la cuenten. El presente nunca se separa del pasado, son sucesos hermanos. Lo que pasa en el pasado, repercute en el presente, en el día a día. Para bien o para mal, siempre influye. Y Pella, aprendió de ese pasado, y lo transformó en una fuente de consulta. En un manual de instrucciones cuando no puede lograr ciertas cosas. 

Este presente maravilloso que le toca vivir, en la élite del tenis y jugando ante los mejores, en los más imponentes y majestuosos escenarios del Mundo, no sólo se debe al talento y las condiciones de jugar bien a un deporte, sino también de las experiencias de vida. Por eso, pienso que Messi puede nutrirse de todo lo que vivió Guido Pella. De saber que se puede salir del más frío y profundo agujero. De no dejarse llevar por los pensamientos de algunos, sino mirarse a uno mismo y animarse a creer. El poder del convencimiento, es grandioso. Sino, pregúntenle a Guido Pella. 

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